Monasterio Cisterciense de Santa María de Huerta: Arte y Oración

Monasterio Cisterciense de Santa María de Huerta: Arte y Oración

El Monasterio Cisterciense de Santa María de Huerta es uno de los lugares más visitados de la provincia de Soria. Una joya patrimonial única, no solo por su riqueza arquitectónica, sino por que en él habita una comunidad de monjes cistercienses. Este edificio religioso supone el principal atractivo turístico de Santa María de Huerta, y también uno de los mayores reclamos de la provincia debido a su historia, tradición y el arte que alberga en su interior. Si quieres conocer más sobre la historia de este Monasterio, sigue leyendo y descubre todos sus secretos:

Los orígenes

El Monasterio de Santa María de Huerta cuenta con una comunidad formada por monjes cistercienses de la rama que en 1892 constituyeron la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia. Son seguidores de la espiritualidad que San Benito dejó plasmada en su Regla estricta en el siglo VI y asumida por los primeros cistercienses desde la fundación de Císter en 1098.

La historia de esta comunidad es dilatada, remontándose sus orígenes hacia 1150. El arte acumulado a lo largo de tantos siglos expresa, principalmente en la arquitectura, la vida del Espíritu que ha conformado su existencia. Oración y trabajo, soledad interior y vida comunitaria, silencio que escucha y palabra que comparte y acoge, separación y solidaridad con el mundo, en especial con los pobres, son las características que definan este modo de vida peculiar que no quiere separar lo humano de lo divino.

Visita turística al Monasterio

La visita turística al Monasterio se realiza en la planta baja, la parte artística y más antigua del edificio. La parte alta está reservada a los monjes cistercienses que lo habitan.

El recorrido está compuesto por tres grandes bloques: la iglesia, dos claustros y las dependencias del monasterio. A lo largo de todos estos espacios el visitante puede disfrutar de cuatro estilos arquitectónicos: románico, gótico, plateresco y herreriano, que se suman en un solo caracterizado por su austeridad: el cisterciense. Durante la visita, se puede disfrutar además de dos proyecciones audiovisuales.

Monasterio Santa María de Huerta

El primer espacio que nos encontramos en el Claustro Herreriano del siglo XVII, donde las imponentes estatuas de Don Rodrigo de Rada y de San Martín de Finojosa, ambos enterrados en el altar mayor de la iglesia, te dan la bienvenida.

De allí se pasa a la iglesia y posteriormente al claustro gótico del siglo XII de puro arte cisterciense, revelado por la sencillez en las decoraciones, adornado por arcosolios que sirven de sepulturas a caballeros que lucharon en las guerras de la reconquista.

Pero la parte más importante del monasterio está en el Refectorio gótico del siglo XIII, que es único en todo el mundo dentro del arte cisterciense por todas sus características. Sobre el Claustro Gótico se contempla el Claustro Plateresco con sus medallones y rostros de piedra que recuerdan historias y sucesos. Al lado del Refectorio está la Cocina gótica del S. XIII al estilo de las cocinas cistercienses españolas y pasando por el corredor de los Hermanos Conversos se pasa al Domus Conversorum o la Sala de Hermanos Conversos del S. XII, que es de un sobrio estilo románico de transición al gótico.

En frente está la Cilla o almacén del siglo XII, de estilo totalmente románico, donde se exhibe el audiovisual que complementa la visita. Al salir se retorna al Claustro Herreriano desde donde se accede a la salida.

Aquí puedes consultar los horarios de las visitas turísticas al Monasterio.

Hospedería

El Monasterio cuenta también con un servicio de hospedería, en el que se ofrece al visitante la posibilidad de cultivar su vida interior y compartir la liturgia monástica. Dispone de 17 habitaciones, siendo la estancia máxima de ocho noches y mínima de dos.

Si estás interesado en alojarte en el Monasterio y vivir una experiencia diferente, puedes informarte aquí. 

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