09 May Camino Castellano-Aragonés: una ruta para descubrir Soria paso a paso
Hay caminos que no necesitan hacer ruido para quedarse en la memoria. El Camino Castellano-Aragonés es uno de ellos: una ruta jacobea que entra en la provincia de Soria desde tierras aragonesas y atraviesa pueblos, paisajes, leyendas y rincones donde la historia todavía parece caminar al lado del viajero.
Es una alternativa con alma propia, perfecta para quienes buscan una forma diferente de conocer Soria: sin prisas, con botas cómodas y con ganas de dejarse sorprender por iglesias, ermitas, pinares, antiguos hospitales de peregrinos y pueblos que conservan ese encanto discreto tan nuestro.
Ágreda, la entrada monumental a Soria
El Camino Castellano-Aragonés entra en Soria por Ágreda, una villa con tanta historia que conviene recorrerla sin mirar demasiado el reloj. Su muralla árabe, el barrio árabe, los torreones, la iglesia de San Miguel, la iglesia de la Virgen de la Peña y la Basílica de Nuestra Señora de los Milagros forman parte de una parada imprescindible.
También merece la pena acercarse al Palacio de los Castejones y su jardín, así como al Convento y Museo de la Concepción, ligado a la figura de Sor María de Jesús de Ágreda. Pocas formas hay mejores de empezar una ruta que hacerlo en una villa donde conviven culturas, arte y espiritualidad.
Palacio de los Castejones, Ágreda
Ólvega, al pie del Moncayo
Desde Ágreda, el camino avanza hacia Ólvega, una localidad situada a los pies del Moncayo que combina tradición, naturaleza y paisaje. Aunque es conocida por su carácter industrial, Ólvega guarda también una cara tranquila y senderista, ideal para quienes quieren descubrir la Soria más natural.
Entre sus planes más recomendables están la laguna de la Mina Petra y la ruta de las ermitas, con paradas como la ermita de la Virgen de Olmacedo, San Marcos y San Bartolomé. Aquí el Camino Castellano-Aragonés se vuelve monte, silencio y horizonte.
Mina Petra, Ólvega
Pozalmuro y Soria: huellas del pasado
En Pozalmuro, el viajero encuentra el despoblado de Masegoso, un puente romano y un torreón del siglo X. Son esos pequeños hitos que recuerdan que esta ruta fue, durante siglos, mucho más que un simple trayecto: fue paso, refugio y conexión entre territorios.
La llegada a Soria abre nuevas posibilidades para el peregrino. Desde la capital, la ruta continúa hacia localidades como Cidones, Abejar, Cabrejas del Pinar, Navaleno y San Leonardo de Yagüe, enlazando paisajes de pinar, patrimonio religioso y tradición jacobea.
Abejar, Cabrejas del Pinar, Navaleno y San Leonardo de Yagüe
Abejar fue una parada destacada dentro del Camino Castellano-Aragonés. Allí, el obispo de Osma promovió el Hospital de San Sebastián para atender a los peregrinos y favorecer el paso hacia Santiago de Compostela. Hoy conserva lugares de interés como la iglesia parroquial de San Juan Bautista, la ermita de Nuestra Señora del Camino y su atalaya.
En Cabrejas del Pinar, a los pies de la sierra de Cabrejas, destacan el castillo, la iglesia de San Millán, la ermita de la Blanca y la ermita de Santa Ana.
Navaleno, rodeado de pinares, presume de pasado carretero, naturaleza y tradición micológica. Es uno de esos pueblos donde el camino invita a bajar el ritmo y respirar más hondo.
Y en San Leonardo de Yagüe, la ruta recupera una de sus huellas históricas más importantes: la existencia documentada de un hospital de peregrinos del siglo XII. A ello se suman su castillo, la iglesia de San Leonardo y la iglesia románica porticada de San Juan Bautista, en Arganza.
San Leonardo de Yague
La leyenda del Cañón del Río Lobos
El Camino Castellano-Aragonés también tiene su parte legendaria. Cuenta la tradición que Santiago Apóstol, huyendo de un dragón sobre el Cañón del Río Lobos, perdió su espada. Allí donde se clavó la punta se habría elegido el lugar para levantar la ermita de San Bartolomé, vinculada al antiguo convento templario de San Juan de Otero.
Leyenda o no, quien haya visitado este enclave sabe que el lugar tiene algo especial. Las paredes del cañón, el silencio y la ermita crean una de las imágenes más poderosas de la provincia.
Cañón del Río Lobos
Un camino para mirar Soria de otra manera
El Camino Castellano-Aragonés es una invitación a descubrir Soria con calma. Desde Ágreda hasta San Leonardo de Yagüe, la ruta reúne patrimonio, naturaleza, pueblos con historia, leyendas jacobeas y paisajes que parecen hechos para caminar despacio.
Porque hay muchas formas de recorrer Soria. Pero hacerlo siguiendo el Camino Castellano-Aragonés es una manera distinta de entenderla: paso a paso, pueblo a pueblo, historia a historia.

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