GR-86: La etapa de los Altos de Barahona

GR-86: La etapa de los Altos de Barahona

El Sendero Ibérico Soriano, conocido como GR-86, es un itinerario circular que recorre casi en su totalidad la mayor parte de la geografía soriana. Transita por las sierras del contorno norte de la provincia, se alarga hacia el sur siguiendo el curso del río Duero y conecta con las estribaciones del Sistema Central y el valle del Jalón. Además, llega a las cumbres del Urbión y del Moncayo, alturas más representativas del Sistema Ibérico soriano.

Altos de Barahona, Lumías y Torrevicente

El GR-86 se compone de diversas etapas. La de los Altos de Barahona se torna especialmente interesante durante la primavera, ya que en parte de su recorrido, el visitante puede disfrutar de los narcisos que florecen en el Cañón del Río Talegones que une las localidades de Lumías y Torrevicente.

Las llanuras y depresiones cultivadas de cereal y las parameras tapizadas de matorrales almohadillados, se alternan en esta franja de la provincia. Estos altos páramos, están cubiertos de matorrales espinosos, como las aliagas, y aromáticas almohadilladas, como la ajedrea, la lavanda, la salvia o el tomillo. Estas grandes extensiones abiertas de cultivos y matorrales bajos, son el hábitat de diversas aves esteparia muy raras y amenazadas en el contexto nacional y europeo, como son la alondra de dupont, el sisón, la ganga ortega o el alcaraván.

En los cañones y hoces habitan rapaces como el buitre Leonado, alimoche, halcón peregrino, búho real o águila real. Por todo el recorrido aparecen estructuras levantadas por los pastores para sus rebaños con la piedra calizas del terreno: cerradas, corrales y majadas cubiertas con paja de centeno o teja.

Encontramos pequeños pueblos con casas de piedra, sobre las laderas de algún altozano en las zonas llanas de los altos o en los fondos de los valles, junto a los ríos y arroyos que riegan sus huertas. Especial mención merece el conjunto histórico de Rello, que conserva buena parte de su recinto amurallado medieval, además de su castillo. Del periodo medieval en que estas tierras fueron la frontera entre el Reino de Castilla y el Califato de Córdoba, son también varias atalayas circulares que vigilan los caminos desde puntos prominentes, como son la torre Melero junto a la Riba de Escalote, el Tiñón en Rello, o la de Miño de Medinaceli.

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