Medinaceli: Un paseo por la historia

Medinaceli

Medinaceli: Un paseo por la historia

“La ciudad del Cielo diamantina” de Gerardo Diego , fue Ocilis , fue la Madinat Salim y hoy es Medinaceli.

La mejor forma de conocer Medinaceli es no tener prisa, pasear por el tiempo y seguir la historia desde los celtíberos, romanos, árabes, del Ducado, Edad Moderna… todos han dejado su impronta en la villa.

Medinaceli

Antes de llegar a la ciudadela nos recibe la fuente de la Canal, aun mantiene la originaria obra romana; veremos su interior en una maqueta en el aula arqueológica. Muy cerca se encuentra la ermita del Humilladero del s. XVI y el camino de la Canaleja, antigua calzada histórica que hoy une las dos Medinaceli, la villa en la cima de montaña y  la estación a sus pies.

Medinaceli

Fotografía: L. Redondo

Al girar en la curva que nos lleva a la villa a la derecha nos despista el castillo, la muralla, “el Canapé” (lugar de reunión del clero local)… pero la izquierda no se queda atrás: el monumento del Sagrado Corazón, la Estación, el valle del Arbujuelo, las Salinas… y el infinito.

Medinaceli

Fotografía: L. Redondo

Arco romano

Es probable que ante tanta información el único Arco Romano de la península ibérica de triple arcada pase desapercibido. Se encuentra en la carretera que nos conduce a la villa, en la última curva, junto a la zona de aparcamiento y cerca de la Oficina de Turismo. Una obra del s.I que ha padecido las inclemencias de la lluvia, el viento, el hielo y desde las alturas vigila el Sistema Ibérico y el Sistema Central. A sus pies pasaba la calzada romana la XXIV junto al río Jalón.

Arco romano Medinaceli

Fotografía: L. Redondo

Es muy probable que la curiosidad nos acerque al mirador hacia el valle y descubramos un pebetero con la inscripción México 1968. Aquí pasó la noche del 3 de septiembre de 1968 el fuego que salió de Olimpia camino a México. Fue el tirador olímpico soriano José Luis Calvo el encargado del último relevo en la provincia.

La muralla

Si queremos conocer la historia la mejor forma de hacerlo de la mano de la muralla donde estuvo la puerta de Coz, y comenzaremos el recorrido hacia la puerta árabe. Por aquí descubriremos una muralla llena de vida, porque ha sido de todas las culturas que aquí se asentaron. Caminamos por el paseo de invierno, es la zona sur, un trayecto más protegido para los días fríos que nos lleva a otro de los accesos de la muralla: la Puerta Árabe o del Mercado.

Medinaceli

Fotografía: L. Redondo

Al acceder por esta puerta a la derecha se encuentra la ermita del Beato Julián. Julián de Martinet nació en el mismo lugar que hoy se encuentra la ermita. De frente una cruz nos indica que allí estuvo la iglesia de San Gil; en esta calle se encontró un mosaico que luego visitaremos en el Palacio de los Duques de Medinaceli. Nos encontramos en un entramado de calles muy atractivo: calles pasadizo, calles cortavientos, calles tan estrechas que puedes rozarlas estirando los brazos.

Calles Medinaceli

Fotografía: L. Redondo

Y desde todos los puntos sobresale por encima de los tejados la torre de la Colegiata Nuestra Señora de la Asunción. En la villa había a finales del siglo XV doce parroquias y cuatro ermitas. El Duque de Medinaceli solicitó la unión de todas las parroquiales en una sola, la de Santa María. Ésta se convertiría en Colegiata, y todas sus rentas agrupadas en ella. En la actualidad es visitable en verano y fines de semana de otoño hasta principios de diciembre.

Es en la época estival cuando se desarrolla el festival internacional “Villa de Medinaceli” durante los fines de semana y con entrada gratuita.

Muy cerca de la plaza Mayor se encuentra la de San Pedro, en ella protegido por un cristal es visitable otro mosaico romano del s.II.

Plaza Mayor

En la amplia plaza Mayor, porticada, casi de forma pentagonal y prácticamente cerrada, destacan dos construcciones : El Palacio Ducal y La Alhóndiga ambas mandadas construir por el Duque de Medinaceli entre los siglos XVI y XVII.

En la actualidad en el Palacio Ducal se expone el Mosaico romano del siglo II encontrado en la calle de San Gil; llama la atención el diminuto tamaño de sus teselas, así como el colorido  y los motivos figurados.

Mosaico Medinaceli

Fotografía: L. Redondo

Bajo la cúpula que protege el patio renacentista el palacio luce su mejor techo las noches de concierto bajo las estrellas. La Fundación DEARTE propone una variada oferta cultural: festivales, cine, lírica, flamenco, jazz, teatro. Sin olvidar una extensa colección de arte contemporáneo.

Medinaceli

Fotografía: Fundación DEARTE

En la Plaza Mayor también se encuentra el Aula Arqueológica. Para visitarla hay que solicitar cita por internet en Museos vivos. Este espacio recrea la historia en maquetas y paneles de esta comarca. La sala romana reproduce una calle, una casa y la ciudad romana que fue Medinaceli. En la sala medieval se recrea el ambiente de la vida cotidiana de las culturas que residieron en la Villa, un aljibe árabe, la fachada de una sinagoga judía, una necrópolis cristiana.

De las tres culturas la más desconocida de la villa, tal vez, sea la judía. Según los estudios del profesor Nevot hay que esperar a la Reconquista para encontrar las primeras noticias referidas a los judíos, como evidencia el Fuero.

A lo largo del siglo XIII gestionan la explotación de las salinas. Ya desde el denominado Padrón de Huete (1290) los judíos de Medinaceli tributan en todos los repartos fiscales exigidos por la Corona con una elevada cantidad de maravedíes: durante el s. XV se califica de aljama a la comunidad judía de la localidad. Según este autor y conforme a los expedientes incoados a vecinos de la villa acusados de ser judaizantes, se documenta la existencia de taberna, carnicería, hospital, cementerio y sinagoga a disposición de los judíos medinenses.

La tradicional identificación de la antigua sinagoga con el Beaterio de San Román ha de ser descartada mientras que el cementerio judío se localizaba, al parecer, cerca del arroyo de Velarte. Por lo que respecta a la judería, al filo de la expulsión, se ubicaba en el entorno de la actual Plaza Mayor de la villa.

No lejos de la plaza Mayor podemos visitar las ruinas del Beaterio de San Román y junto a ella el nevero medieval.

Medinaceli

Fotografía: L. Redondo

Nos queda por visitar la iglesia de San Martín y el convento de Santa Isabel fundado en 1528. Es famosa la repostería de las hermanas clarisas que junto con los obradores de Medinaceli y la comarca han conseguido colocar los dulces del sur de Soria en boca de todos: milhojas, secajos, turrón…un sinfín de dulcerías que llevarnos a casa.

Medinaceli

Fotografía: L. Redondo

Personajes en la historia

Hablar de Medinaceli sin nombrar a Rodrigo Díaz de Vivar, es dejar a medias nuestro viaje. Desde Menéndez Pidal se ha estudiado “El Cantar del Mio Cid” y el pueblo lo recuerda en el “Canapé”, a la entrada del pueblo; y al de Vivar en el Mirador del Cid, donde encontramos paneles informativos de la ruta que recorre el Cid desde el Destierro. También Ezra Pound, el poeta que recordó su estancia en Medinaceli tras los versos del Cantar, tiene un monumento aquí.

Medinaceli

Fotografía: L. Redondo

Almanzor, el caudillo musulmán más conocido y legendario, no tiene monumento en Medinaceli, pero aquí vivió su último día en agosto del 1002. En publicaciones del Dr. Turienzo encontraremos información sobre su afición al ajedrez, la penosa enfermedad que acabo con sus días y de su definitivo descanso en el patio del desaparecido alcázar de Medinaceli, que ubicaba en el Campo de San Nicolás.

La historia de Medinaceli no acaba aquí y la impronta del hombre del s. XX ha dejado dos edificios de arquitectura moderna, post-vanguardista, que se ubican juntos en el campo de San Nicolás. Dos importantes inmuebles de destacados y reconocidos arquitectos del siglo pasado: el depósito de agua y los restos de lo que fue un albergue de carretera para los viajeros entre Madrid y París; este era el primero de aquella ruta.

Medinaceli

Fotografía: L. Redondo

Compensa perderse callejeando por la villa. No solo por la altura que nos permite disfrutar del entorno también por el tiempo, que se rige por una cadencia diferente. Descubrir calles por las que hemos pasado y vuelven a ser diferentes al volver a mirarlas, lo que demuestra que en una sola visita no hemos conocido esta villa.

Medinaceli

Fotografía: L. Redondo

Para completar nuestra visita Medinaceli estación nos aporta un espacio único: “El Saladar de Medinaceli” con especies muy singulares como la Salicornia ramosissima, Scorzonera paviflora…etc. Plantas muy escasas en España propias de saladares continentales.

Más información en www.sorianitelaimaginas.com y la app Soria guía oficial, incluye audio- guía.

No Comments

Post A Comment

Redimensionar fuente
Contraste