La encina más antigua de España está en Soria

La encina más antigua de España está en Soria

Hablar de la provincia de Soria, es hablar de naturaleza. A lo largo y ancho de la geografía provincial encontramos espacios naturales únicos. La Laguna Negra, Urbión, el Cañón del Río Lobos, la Fuentona, el Sabinar de Calatañazor, la Laguna de Cebollera o el Cañón del Val son algunos de los más conocidos, pero existen en la provincia otros mucho más desconocidos pero no por ello menos impresionantes. Es el caso de la encina de Valderromán, considerada como la más antigua de España, con una vida de más de 800 años.

Encina de Valderromán

La encina, conocida en la comarca como carrasca de Valderromán, es el mejor ejemplar de su especie en este espacio y en la provincia de Soria. Este árbol gigante no es una excepción en las inmediaciones, donde podemos encontrar abundantes y centenarios ejemplares con formas variadas y estéticas.

Esta encina se encuentra en el interior de un LIC, denominado Encinares de Tiermes, e incluido en la Red Natura 2000 de espacios naturales de ámbito europeo. Este espacio ocupa 1.153,32ha. y se encuentra en el sureste de la provincia de Soria, en la cabecera del río Tiermes o Manzanares, entre las bellas localidades de Carrascosa de Arriba, Valderromán y Hoz de Arriba, en las irradiaciones más occidentales del Sistema Ibérico que llegan a entroncar con el Sistema Central, en altitudes entre los 1060 y 1285 metros.

Su paisaje es el resultado de una fusión entre etnología, historia y naturaleza. Representa los mejores encinares de la provincia de Soria donde podemos encontrar auténticos monumentos naturales.

Volviendo a la encina, este árbol sorprende por su majestuosidad, con un tronco de 5,19 metros de perímetro y 17 metros de altura, que llegó a dar sombra a unos 300 metros cuadrados. Un radio que en 2018 se vio reducido a consecuencia de una fuerte nevada, que fracturó una de sus ramas a consecuencia del peso de la nieve. No obstante, sigue mereciendo la pena visitar no solo ésta encina sino todo el entorno natural, e incluso pasear por las calles del pueblo y conocer la iglesia de Santa María Magdalena, que cuenta en su interior con una pila bautismal románica.

La sabiduría de los árboles viejos

Saber leer los árboles centenarios nos puede aportar mucho información. En el caso de la encina de Valderromán, en su forma queda impresa la historia del hombre, del clima, de la geología, etc. de un área geográfica determinada. Concretamente, el tronco grueso y la compleja ramificación de esta encina es el resultado de una actividad secular ganadera desde tiempos ancestrales. A lo largo de los años, el hombre ha obtenido sombra de ella, resguardo y comida para el ganado a través de sus ramas y bellotas. Su forma de «árbol corpulento con un solo tronco y muy ramificado» constata con otras de «porte arbustivo, globoso y con numerosos rebrotes desde el suelo» más habituales en los paisajes ibéricos. La mayoría de los ejemplares robustos, como los que se aprecian en este encinar, presentan bellotas con sabor dulce.

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