Descubriendo el Alto Cidacos, tierra de bellos paisajes y huellas de dinosaurios

Descubriendo el Alto Cidacos, tierra de bellos paisajes y huellas de dinosaurios

El río Cidacos nace en los Montes Claros a 1.307 metros de altitud. Entre la sierra Cebollera y protegido por la mirada del monte Cayo, a 1.709 metros, en el término municipal de Los Campos.

Para disfrutar del paisaje y de las Icnitas hacemos nuestra primera parada en Los Campos. En el Salegar de las Dehesillas encontramos huellas de: terópodos, ornitópodos y saurópodos. Destaca especialmente un rastro de saurópodo por haberse mantenido las huellas como si fuera un negativo.

Aquí observamos los paneles que en toda la ruta nos acompañarán informándonos de los grandes animales del Cretácico.

Fotografía de L. Redondo

Siguiendo el curso del río Cidacos, pasaremos por Aldehuelas, Valloria, Vizmanos, Verguizas y Villartoso antes de llegar a Santa Cruz de Yanguas; donde haremos nuestra segunda parada, a no ser que la curiosidad o algún autóctono se cruce en nuestro camino. Estamos en la zona más despoblada de Soria. Hay quien la compara con la Laponia, rondan la misma población, más o menos 2 habitantes por kilómetro cuadrado. Es posible que en nuestra ruta no encontremos a nadie, pero si no fuera así, seguramente hallemos gente hospitalaria que ayuda y proporciona información de rutas que solo ellos conocen.

En esta comarca abundan los grandes caserones de los ricos y pudientes ganaderos de la Mesta, incluso palacios o palacetes con escudos de los señores que fueron en aquel momento un selecto grupo en Castilla.

Santa Cruz de Yanguas

Santa Cruz de Yanguas está ubicado entre ríos, con casonas adaptándose al relieve; sobresale la iglesia gótica de la Santísima Trinidad. Al entrar en la localidad encontraremos una réplica de un Stegosaurio y junto al río Baos, numerosas huellas de dinosaurios.

Para los caminantes y amigos de territorios desconocidos, propongo seguir el curso del río Baos hasta su desembocadura en el Cidacos, y un poco más hasta Valduérteles que adaptándose al medio se camufla entre el valle y la montaña.

Bretún

Nuestra próxima parada es uno de los pueblos mejor conservados de la zona, Bretún. Esta localidad se adapta a la geografía entre dos barrancos afluentes del Cidacos. Destaca en lo alto la Iglesia de San Pedro y curiosos son los motivos aztecas que la adornan, únicos en la provincia de Soria.

Cuenta con un gran número de icnitas: la Matecasa, el Corral de la Peña, el Frontal y Fuente Lacorte.

En el pueblo de Bretún se encuentra la Fundación Vicente Marín José Miguel Díaz de Tuesta que alberga una magnífica colección de obras de arte y una espléndida biblioteca. Magna colección en un no menos magnifico enclave.

Villar del Río

Cinco kilómetros nos separan de Villar del Río. A partir de aquí, el Cidacos convierte el territorio en un angosto y atractivo valle, si aún pudiera serlo más.

Recomendable visitar La Iglesia de Nuestra Señora del Vado, de estilo gótico, pues nos llevaremos una grata sorpresa con el retablo y una talla románica de la virgen.

Al llegar al pueblo nos recibe el Aula Paleontológica, un espacio expositivo cuyo objetivo es mostrar el significado de los yacimientos de icnitas, un lugar de importancia mundial en el conocimiento de dinosaurios y otros reptiles. Las réplicas de algunos saurios en el aula y el Brontosaurio a tamaño real harán disfrutar a los más pequeños de este viaje.

Yanguas

Encaminamos nuestros pasos hacia el desfiladero con el que el río Cidacos se despide de Soria, un esplendido emplazamiento para Yanguas. Situación estratégica en la calzada que unía Numancia con Calahorra, que bien podríamos denominar como la “Puerta del Val de Arnedo”. Además de histórica es bonita, y fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1993 y en 2020 se sumó a la lista de los pueblos más bonitos de España.

Yanguas no se ve en una hora: torre románica de San Miguel, Castillo, Casa Consistorial Palacio de los Cereceda, Iglesia San Lorenzo de Yanguas, Iglesia Santa María de Yanguas…

Callejear por Yanguas es obligatorio. Cruzar las puertas de la villa, del río y pasear junto a las blasonadas casonas, que seguro conocieron los arrieros yangüeses inmortalizados en El Quijote.

Fotografía de L. Redondo

Si en la primavera, la explosión de verdes; y en otoño, los excesos del colorido nos abruman; es ahora, a las puertas del invierno, cuando la sobriedad de esta tierra nos enamora.

Más información en www.sorianitelaimaginas.com y en la app Soria Guía Oficial.

No Comments

Post A Comment

Redimensionar fuente
Contraste