08 May Ólvega: planes para descubrir la Niña del Moncayo
A los pies del Moncayo, donde Soria empieza a mirar hacia las grandes montañas, aparece Ólvega. Industrial, viva, con carácter y rodeada de rutas, ermitas y paisajes que cambian de humor según la luz del día. Si buscas una escapada tranquila, con naturaleza, patrimonio y un toque festivo, apunta este nombre: Ólvega.
Porque sí, Soria tiene rincones que se explican solos. Pero Ólvega prefiere que salgas a caminarla.
1. Mirar al Moncayo sin pestañear
Ólvega es conocida como “la Niña del Moncayo”, y no es casualidad. Desde aquí, el monte más alto del Sistema Ibérico se convierte en telón de fondo, brújula y excusa perfecta para salir al aire libre.
Si el día está despejado, el paisaje regala una panorámica de esas que no caben bien en una foto. El Moncayo, la Sierra del Madero y, al fondo, incluso la silueta de los Pirineos, convierten el entorno en un pequeño espectáculo natural.
Para quienes disfrutan del senderismo, la zona ofrece rutas como la Ruta del Moncayo, la Ruta de los Encinares, la Ruta de Bécquer o la Ruta de los Siete Infantes. Aquí se viene a caminar, respirar y recordar que la prisa, en Soria, suele quedarse aparcada.
Moncayo
2. Entrar en Santa María la Mayor
En el casco urbano, la Iglesia de Santa María la Mayor es una visita imprescindible. Su torre almenada ya avisa de que aquí hay historia, pero el interior guarda una de sus grandes joyas: un retablo del siglo XVI.
Es uno de esos lugares que invitan a bajar la voz. No por obligación, sino porque el edificio lo pide. Piedra, arte y silencio soriano en estado puro.
Interior de la Iglesia de Santa María la Mayor, Ólvega
3. Seguir el rastro de sus ermitas
Ólvega tiene una relación especial con sus ermitas. La de los Mártires se encuentra en pleno corazón de la localidad; la de San Roque, a las afueras, marca el inicio de la ruta de Campiserrado; y la de la Soledad recuerda la devoción popular del siglo XVII.
Pero si hay una parada con nombre propio, esa es la ermita de la Virgen de Olmacedo, patrona de Ólvega. Además, por ella pasan rutas como el Camino Verde, la Ruta del Viento y el recorrido hacia Mina Petra. Naturaleza, tradición y patrimonio en un mismo paseo.

Ermita de los Mártires, Ólvega
4. Vivir las fiestas de la Virgen de Olmacedo
Este fin de semana, Ólvega suma una razón más para visitarla: las fiestas en honor a Nuestra Patrona la Virgen de Olmacedo. El programa incluye, el sábado 9 de mayo, la salve cantada y el tradicional reparto de chorizo; y el domingo 10 de mayo, la procesión desde la parroquia hasta la ermita, la ofrenda de flores, la misa y el rosario con los niños de Primera Comunión, según el díptico del programa de fiestas.
Es el tipo de plan que permite conocer un pueblo desde dentro: sus calles, sus vecinos, sus costumbres y esa manera tan soriana de celebrar sin hacer demasiado ruido, pero dejando recuerdo.

Cartel oficial de las Fiestas de la Virgen de Olmacedo, Ólvega
5. Acercarse a Mina Petra y a Muro
Otro plan diferente es visitar Mina Petra, una parada que conecta con el pasado minero de la zona y que se integra en algunas de las rutas naturales de Ólvega.
Y a solo 7 kilómetros, Muro guarda otro tesoro: la antigua ciudad romana de Augustóbriga. Un rincón perfecto para completar la escapada con una dosis de historia, paisaje y esa sensación tan soriana de estar descubriendo algo que no todo el mundo conoce.
Mina Petra, Ólvega
Ólvega, una escapada con mucho más de lo que imaginas
Ólvega no necesita grandes artificios. Le basta con el Moncayo al fondo, sus rutas, sus ermitas, su patrimonio y unas fiestas que siguen manteniendo vivo el pulso del pueblo.
Es un destino para venir este fin de semana, para volver con calma o para incluir en una ruta por la Tierra del Moncayo. Porque hay lugares que se visitan. Y luego está Ólvega, que se camina, se escucha y se mira despacio.

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