Un recorrido por Tierras Altas: Yanguas y el Hayedo de Diustes

Un recorrido por Tierras Altas: Yanguas y el Hayedo de Diustes

Esta comarca de Tierras Altas de Soria es privilegiada por la diversidad de bosques que se alternan con los pastos, dando lugar a un espléndido paisaje y pueblos con solidas construcciones, vestigios de pujantes siglos donde la comarca fue un referente.

Visitamos El Hayedo de Diustes y recorremos la villa de Yanguas, el inicio del angosto desfiladero excavado por el río Cidacos.

Por su enclave geográfico, Yanguas ha estado ocupada a lo largo de la historia, pero si algo marcó el carácter de los yangüeses fue el privilegio otorgado por el rey Alfonso XI en 1347, que les eximía de pagar portazgo por las mercancías que transportaban, motivo por el que muchos vecinos se convirtieron en arrieros.

Fotografía de L. Redondo

Fotografía de L. Redondo

Como curiosidad, los yangüeses dan nombre a un camino que discurría entre La Mancha y Andalucía, Cervantes tal vez conocía esta ruta o a los yangüeses y los hizo protagonistas del capítulo XV del Quijote.

Fotografía de L. Redondo

Yanguas estuvo reforzada por una muralla, dada la importancia del paso natural del río Cidacos como punto de acceso desde y hacia el Ebro. Durante la Edad Media, en la puerta del río se debió pagar el portazgo.

El castillo de la localidad está declarado BIC desde 1949. Se trata de un edificio de planta rectangular y con cuatro torreones (el más ancho es la torre de Homenaje). Construido en tapial de argamasa y cal, técnicas de la tradición musulmana, estuvo habitado al menos hasta 1600.

La arquitectura mesteña ha dejado numerosos edificios blasonados cuyos propietarios hicieron fortuna con los rebaños trashumantes: el Palacio de los Cereceda, la casona de los Gaspares o la de los Río-Rodrigo Velasco.

Fotografía de L. Redondo

El encanto de Yanguas sigue con el entramado de calles empedradas, la plaza porticada que sirvió de centro de actividad económica y social con soportales, y la casa consistorial del siglo XVIII. También destacan las iglesias de San Lorenzo del siglo XVI, en la villa vieja la de Santa María de los siglos XV-XVI, y la esbelta torre de la que fuera la iglesia románica de San Miguel del siglo XII.

Fotografía de L. Redondo

Entre la frondosa vegetación en la ribera del río Cidacos, se conserva un sencillo puente de tres ojos. Por su aspecto podría ser coetáneo a las murallas, aunque seguro que la ingeniería romana ya construyó alguno en el entorno para vadear la calzada que unía Calagurris con Numancia.

Fotografía de L. Redondo

Siguiendo el curso del río Cidacos, antes de abandonar tierras sorianas, nos encontramos la cascada del barranco de San Cabrás, sin duda visita obligada en primavera.

Fotografía de Angelines Ayensa

Visitar el Hayedo de Diustes implica llegar al final de la carretera para descubrir un pequeño y bonito pueblo a los pies del hayedo, un bosque de unas 50 hectáreas de mágico aspecto casi misterioso, de vegetación relicta. El haya es una especie atlántica que se refugia a relativa altitud y está orientada al norte.

Fotografía de L. Redondo

Fotografía de L. Redondo

Tan solo a 8 kilómetros de Yanguas, encontramos un mar de colores, que en otoño explosiona entre rojos, amarillos, naranjas y ocres, y que contrastan con el pinar verde y los limpios campos de cereal.

El hayedo está señalizado, se puede seguir el GR86 desde Yanguas a Santa Cruz de Yanguas.

Más información en www.sorianitelaimaginas.com y la app Soria Guía Oficial.

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