09 Oct Atalayas de Soria: torres de vigilancia que cuentan mil años de historia y no te puedes perder.
La provincia de Soria guarda uno de los patrimonios defensivos más singulares de España: una red de atalayas medievales, en su mayoría de origen musulmán (siglos X–XI), que vigilaban valles, ríos y caminos fronterizos entre el Duero y Medinaceli. Hoy esas torres, muchas restauradas y declaradas Bien de Interés Cultural, son hitos de rutas paisajísticas y ventanas a la historia de la Marca Media.
Atalaya en el interior
Estas cuatro torres —la Ojaraca, la Veruela, Torre Melero y la del Tiñón— son paradas imprescindibles para cualquier ruta de historia, paisaje y fotografía.
ATALAYA DE LA OJARACA (CALTOJAR): MEDIO CÍRCULO SOBRE EL VALLE DEL ESCALOTE
Subir a la Ojaraca es asomarse a la frontera medieval. Esta atalaya musulmana del siglo X se alza junto al vértice Ojaraca (1.119 m), dominando el valle del Escalote y el del Bordecorex, en un entorno de páramo y encinares. De planta circular, conserva unos 7,5 m de altura y muros de más de un metro de espesor; hoy muestra solo la mitad del perímetro, pero aún se aprecian las marcas de las vigas de un antiguo solado de madera.
Por qué te gustará: la silueta recortada sobre el horizonte y las vistas 360º del valle la convierten en un mirador histórico perfecto para fotos al atardecer.
Cómo llegar: desde Caltojar, toma el camino hacia Rello; a unos 2 km parte una senda que asciende al páramo donde se ubica la torre.

Atalaya de La Ojaraca
ATALAYA DE LA VERUELA (CALTOJAR): LA TORRE RESTAURADA QUE SE TOCA CON LAS MANOS
La Veruela es la atalaya más “accesible” de la ruta: restaurada en 2001, cuenta con una escalera de caracol metálica que permite subir y recorrer sus tres pisos. De planta circular y forma cilíndrica, conserva unos 9–10 metros de altura y gruesos muros de sillarejo de caliza, típicos de la arquitectura militar andalusí.
Por qué te gustará: puedes subir, tocar la piedra y sentir la perspectiva que tenían los vigías medievales sobre el territorio.
Dónde está: en una loma cerca de Caltojar, en la comarca de Tierras de Berlanga, integrada en rutas de un día que incluyen también el castillo y la colegiata de Berlanga.

Atalaya de La Veruela
TORRE MELERO (LA RIBA DE ESCALOTE): LA ATALAYA CON ALMENAS Y POZO
Torre Melero sorprende por su planta singular: dos torres circulares unidas, una hueca y otra maciza, con un pozo rectangular de función indeterminada. Construida entre los siglos IX y X para vigilar las rutas militares hacia el norte, presenta almenas y una segunda línea defensiva más baja, además de una pequeña torrecilla adosada bajo la puerta con arco de herradura.
Por qué te gustará: es una de las atalayas más originales de la provincia, con detalles arquitectónicos que se aprecian muy bien tras su reciente restauración.
Cómo llegar: desde La Riba de Escalote, un camino empinado asciende desde la carretera de Berlanga a Paredes hasta el cerro donde se alza la torre.

Atalaya de Torre Melero
ATALAYA DEL TIÑÓN (RELLO): LA TORRE TRONCOCÓNICA QUE PARECE SALIDA DE UN CUENTO
El Tiñón es la atalaya más fotogénica de la ruta: de planta circular y silueta troncocónica (se estrecha hacia arriba), es única en la provincia y está declarada Bien de Interés Cultural. Data de los siglos X–XI, posiblemente de tradición bereber, y se asienta en un cerro que domina el paisaje de Rello y su entorno. Según la leyenda, esta atalaya sirvió de lecho de muerte al caudillo Almanzor, quien habría fallecido aquí mientras se retiraba malherido hacia Medinaceli tras su derrota en Calatañazor, dando a la torre un halo épico que la ha hecho conocida también como “Atalaya de Almanzor”.
Por qué te gustará: su forma inconfundible y su ubicación la convierten en un icono de la “Soria de castillos y atalayas”, ideal para portadas de blog y redes sociales.
Cómo llegar: e encuentra a unos 3 km al norte de Rello, sobre el camino rural que une Rello con Caltojar, justo después de pasar el collado de La Cerrada Blanco.

Atalaya de El Tiñón
SORIA, TIERRA DE ATALAYAS: CUATRO TORRES PARA PERDERSE (Y ENCONTRARSE) CON LA HISTORIA
Las atalayas de Soria no son solo piedra sobre cerros: son miradores de mil años que invitan a recorrer paisajes serenos, a imaginar señales de humo entre valles y a entender por qué esta tierra fue frontera. En un solo día puedes tocar la caliza de la Veruela, contemplar el medio círculo de la Ojaraca, descubrir la planta doble de Torre Melero y fotografiar la silueta de cuento del Tiñón, cerrando la jornada en pueblos como Caltojar, La Riba de Escalote y Rello, donde el tiempo parece haberse detenido. Si buscas una experiencia de turismo slow, con historia, fotografía y naturaleza, la Ruta de las Atalayas es tu plan perfecto de interior.


No Comments